lunes, 18 de junio de 2012

GOYA. Perro semihundido




Esta escena decoraba uno de los muros de la casa de Goya conocida como la “Quinta del Sordo”
La cabeza de un perro aparece tras una mancha de color, que Goya no definió, ante un espacio desnudo y vacío y mirando hacia arriba,  a algo o alguien que estaba fuera de la composición. Es, sin duda, la más enigmática de las Pinturas Negras.
¿Qué quiso expresar don Francisco de Goya cuando pintó esta triste y solitaria cabeza de perro hundida en un mar de dunas? Efectivamente, se trata de un perro cubierto u oculto por la arena, de él vemos sólo su cabeza y su expresión alucinada. ¿Pudiera ser una metáfora de la angustia ante el fin próximo? Tal vez el animal lucha por liberarse de la muerte, como lo hacía el propio pintor ya anciano, en sus últimos años de vida.
¿O bien es un ser que se asoma a la vida y que descubre inmediatamente el vacío, la soledad de este mundo? Quizá Goya nos muestra su propia soledad, su asombro y perplejidad ante la cruel realidad que le rodeaba.
La ambigüedad del lienzo no impide admirarlo como una de las imágenes más hermosas y, por qué no, más conmovedoras, de Goya. Así lo han visto algunos artistas contemporáneos españoles, fascinados al mismo tiempo por su modernidad

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